La Toxina botulínica, algo más allá de su aporte a la belleza

La Toxina botulínica o el botox, nombre comercial con el que se le conoce comúnmente,  no es nuevo en el mundo de la estética, ni mucho menos en la ciencia médica, donde tiene una gran variedad de aplicaciones, las cuales han sido de repercusiones interesantes, impactando positivamente en la salud del ser humano.

Su desarrollo en el ámbito medicinal data de  la década de los años 70 para tratar casos de estrabismo, y a partir de ese momento no ha dejado de utilizarse en numerosas aplicaciones terapéuticas y las concebidas acciones en el mundo de la estética, harto conocidas en el mundo.

Por su capacidad de frenar la acción de los músculos y bloquear la transmisión de  estímulos nerviosos, es que se viene usando esta toxina en enfermedades de origen neurológico, sobre todo aquellas que producen espasmos y contracciones involuntarias.

Otras aplicaciones en la salud

La Toxina botulínica también coadyuva en otras patologías como las migrañas, la  inconsciencia urinaria, la excesiva sudoración corporal o hiperhidrosis, controla la vejiga urinaria hiperactiva   y también se aplica en la producción excesiva de la saliva, conocida médicamente como sialorrea.

Es así como por ejemplo en el caso de la hiperhidrosis o sudoración excesiva, esta batería es aplicada en la zona de las axilas, manos y pies con el objetivo de controlar esta desagradable situación ya que su acción hace que se paralicen las glándulas sudoríparas evitando que la sudoración sea recurrente.

En el caso de la vejiga hiperactiva, la cual por lo general comienza su molesta labor  en horas nocturnas, afectando el sueño de las personas, la aplicación de la toxina botulínica es efectiva en el músculo responsable de generar esa hiperactividad, mermando su accionar hasta por ocho meses.

En todo caso, la aplicación de esta toxina botulínica no puede hacerse de manera espontánea, es decir no debes ser auto medicada, cada una de las sesiones de aplicación independientemente de la zona que se desee desafectar, deben estar siempre supervisadas por el personal especializado para tal fin, ya que la equivocada dosificación de esta batería puede acarrear males mayores a la salud del paciente.

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